Desenmascarando a la ansiedad, tratamientos naturales atenuantes

La ansiedad es un mal que aqueja nuestra sociedad actual afectando a la gran mayoría de las personas. Desde hace casi una década, el ritmo de vida se ha acelerado exponencialmente, la rutina requiere de una multiplicidad de tareas que hacen soñar a todos con un día de más de 24 horas.

Las grandes ciudades ostentan elevadas cifras de personas con trastornos ansiosos y que en muchas ocasiones van de la mano de los procesos depresivos. Según la Revista médica NHM MedlinePlus, más del 30% de la población en Estado Unidos sufre de ansiedad.

La crisis sanitaria internacional por el brote de COVID-19 ha disparado los indicadores y saltado la alarma en la comunidad internacional de expertos. El estrés, la depresión y la ansiedad, ya sea juntos o separados, son los trastornos del estado de animo de mayor incidencia.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es la respuesta de nuestro cerebro de manera anticipada a una situación, de forma no controlada ni intencional. Inicia con un pensamiento o idea y la mente lo interpreta como peligro o amenaza. Esto genera tensión física y múltiples efectos en el cerebro y el cuerpo, preparándolo para huir o pelear.  

Esta respuesta, es una función básica en el ser humano cuyo propósito es estar alerta para enfrentar o salir del peligro. En el contexto contemporáneo, esta característica nuestra se activa ante disimiles circunstancias y puede acarrear consecuencias negativas para la salud.

Foto: Yanelis Ochando

Síntomas de ansiedad ¿cómo reconocerla?

Las personas muchas veces no saben cómo nombrar lo que sienten o no se han detenido a evaluar una serie de manifestaciones que presentan. Reconocer que están experimentando ansiedad no es sencillo pues las manifestaciones son diversas. Cabe destacar, que el uso frecuente de cafeína puede aumentar las señales y dificultar su identificación.

Entre los síntomas más comunes están los pensamientos inquietantes y recurrentes, generadores de preocupación. Se presentan frecuentemente y paralizan o disminuyen el nivel de concentración, entorpeciendo las actividades cotidianas. El insomnio, las contracturas musculares, la depresión y la angustia.

Hay personas que experimentan manifestaciones físicas, latidos cardíacos acelerados, falta de aire y mareo. Sienten afectaciones digestivas, dolores de cabeza y sudoración. El agobio, la inquietud, la irritabilidad y el desasosiego son manifestaciones frecuentes.

Causas de la ansiedad

Los estudios no describen una causa específica, pero apuntan a varios factores desencadenantes: biológicos, ambientales y psicosociales. Entre los factores biológicos, se reconoce el abuso de sustancias psicotrópicas, alcohol o sedantes. Estos afectan la estructura de los sistemas neurológicos causando un mal funcionamiento que activa el reflejo innecesariamente. Como predisponentes están los problemas de tiroides, la herencia, los rasgos de la personalidad y el padecimiento de otros trastornos del estado de ánimo.     

Entre los factores ambientales y psicosociales, se encuentran las situaciones de amenaza para la vida o la familia. Todo aquello que desencadene una preocupación constante y genere estrés sostenido. La incertidumbre de quedar desamparado económicamente, los estallidos civiles, las guerras, el desempleo, la violencia intrafamiliar y la migración irregular. El coronavirus ha creado las circunstancias idóneas para mantener ansiosos a la gran mayoría de la población mundial.

Trastornos de ansiedad

Existe un cierto grado de normalidad en la ansiedad cuando es una reacción proporcional a la circunstancia que la desencadena, es adaptativa. Cuando supera cierto nivel y se vuelve frecuente podemos estar presentando un trastorno de ansiedad.

Ansiedad generalizada

 Se presenta en forma de preocupaciones por circunstancias de la vida cotidiana y a diario. El estado puede durar 6 meses, generando inquietud y cansancio. Se muestran irascibles ante cualquier situación y con baja tolerancia, pueden manifestarse problemas musculares, insomnio y mal genio.

Trastorno de pánico

En este tipo de trastorno ansioso, es común el estallido de una crisis de terror o pánico. No siempre hay una causa amenazante real, puede ser un pensamiento que desencadena la crisis. La duración varía, pueden ser desde pocos minutos a una hora. Da problemas de ventilación al respirar, mareos, sudoración y es mas frecuente en las mujeres que en los hombres.

Fobias

Es el miedo extremo sin basamento real. Se presenta ante animales, objetos y situaciones sociales. El temor se vuelve incontrolable y las manifestaciones físicas se muestran irremediablemente.

Trastorno obsesivo compulsivo (TOC)

Este trastorno presenta pensamientos intensos y contantes que generan gran preocupación y malestar. Afecta grandemente la conducta, pues quien lo padece tiene actitudes compulsivas y repetitivas que buscan calmar el temor. No son manías, son una especie de rituales para estar cómodo y afectan la dinámica de la vida cotidiana.

Lo recomendable, ante la severidad de síntomas, es acudir a un especialista y que nos realice pruebas de laboratorio y psicológicas para diagnosticar adecuadamente que tipo de ansiedad presentamos.

Hay que tener en cuenta que la ansiedad puede presentarse como síntoma de otras enfermedades subyacentes que se enmascaran bajo el trastorno ansioso. Estos pueden ser problemas de tiroides, enfermedades neurológicas, arritmia y trastornos mentales. Se puede tratar con medicamentos y terapia conductual, si se gestiona adecuadamente se puede realizar una vida sin dificultades y vivir con ansiedad.

Hacerle frente a la ansiedad con tratamientos naturales

Cuando la ansiedad no presenta un nivel extremo, podemos usar los recursos naturales, acciones y actitudes que juntas pueden constituir nuestro plan de batalla. Saber cuales son los recursos que podemos emplear desde casa y de forma preventiva, puede marcar la diferencia entre un estado de ansiedad adaptativo y un trastorno crónico.

Tisanas, infusiones o té contra la ansiedad

  • La raíz de Valeriana, es un excelente calmante que disminuye la tensión y relaja. Ayuda en caso de insomnio.
  • La Tila, esta es la infusión clásica de nuestras abuelas. Es excelente, no es muy fuerte y logra dar una sensación de paz.
  • La raíz de regaliz u orozuz, es un calmante y ayuda con las situaciones estresantes sin causar soñolencia.
  • La Kava, es una planta excelente para para relajar el cuerpo, genera bienestar y calma sin atontar a la persona. Puede ser usado contra el insomnio y el estrés.
  • La Pasionaria o Pasiflora, es un buen recurso contra la ansiedad y el insomnio especialmente.
  • La Manzanilla, otro remedio de los abuelos, y si realmente es efectiva. Lo mejor de esta planta es la suavidad, el efecto beneficioso para la digestión y que puede ser usada frecuentemente.
  • La Hierbaluisa o Verbena de Indias, tiene propiedades calmantes, tanto de ansiedad fuerte como para malestar estomacal. Favorece el sueño y es antioxidante.
  • El Toronjil, Melisa u hoja de Limón, es un calmante natural muy agradable por su aroma cítrico. Disminuye las palpitaciones, es un ansiolítico poderoso que puede usarse a diario por no tener impacto negativo para la salud.

Acciones para mitigar la ansiedad

Para combatir la ansiedad, podemos hacer disimiles cosas que junto a las tisanas pueden ser una gran solución. Debemos aprender a vivir con la ansiedad, las situaciones estresantes son una constante en aumento en la sociedad y definitivamente no podemos aislarnos del todo.

Meditar: Aprender el arte de la meditación favorece el equilibro de nuestra mente y cuerpo, buscando la armonía. Existen guías para aprender fácilmente.

Yoga: Excelente recurso, además de lograr una relajación y centrar las energías puede tonificar la musculatura, corregir contracturas causadas por el estado ansioso.

Deporte: Cualquiera que sea de tu preferencia, el que mejor te acomode. Puedes caminar, correr, bailar o hacer rutinas. El simple hecho de ejercitar libera endorfinas que reducen la ansiedad y estimulan el cerebro de forma positiva.

La naturaleza: Tanto el mar como la vegetación ofrecen una sensación de bienestar. Recargan nuestro sistema de energía y podemos pasar de un estado alto de ansiedad a la calma. Basta con un recorrido de 30 minutos.

Manualidades: Las actividades creativas y las manualidades son excelentes aficiones para reducir los estados ansiosos y posibilitan frenar los pensamientos recurrentes. No importa el tipo que elijas, siempre que te guste, crear es una defensa contra la ansiedad.

Jardinería: Esta actividad es muy provechosa, aquí nos ponemos en contacto directo con la naturaleza e interactuar con ella. No importa si siembras cactus, flores, verduras o plantas de cualquier tipo, el propósito es cultivar. Si no tienes mucho espacio en casa, existen formas de crear jardines verticales, macetas y técnicas para espacios reducidos. Podrás crear en casa un espacio verde para refugiarte allí y recargarte de energía de la madre natura.

Actitudes para mantener a raya la ansiedad

  • Limitar la exposición a pantallas antes de dormir, esto sobre estimula nuestro cerebro e impide conciliar el sueño. La falta de sueño libera cortisol y genera estados ansiosos.
  • Evitar estar informados constantemente de noticias alarmantes que no tienen directamente relación con nuestra realidad inmediata. Los canales de noticias generan preocupación, inseguridad, conducen al estado ansioso y al pensamiento catastrofista.
  • Alejarse de drogas, narcóticos y todas las sustancias que ocasionen dependencia y por ende activan los trastornos subyacentes.
  • Mantener el orden, tanto en casa como en el trabajo, el reguero conduce al descontrol y por tanto es una detonante.
  • Las habitaciones con colores claros y tonos pastel favorecen la calma y el bienestar.
  • Controlar los ruidos, la contaminación acústica, la exposición al ruido constante puede desencadenar la ansiedad y crear otras patologías. Debemos estar atentos si algo así afecta nuestro entorno (tráfico o fábricas) y cómo podemos disminuir su incidencia. El tráfico y las fábricas pueden incidir en la salud.
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